Las incesantes lluvias en Kenia ya se han cobrado 228 vidas, y el Ministerio del Interior informó de un fuerte aumento de las muertes debido a las devastadoras inundaciones y los deslizamientos de tierra asociados, según un anuncio realizado el domingo 5 de mayo de 2024. Esta crisis se ha intensificado a medida que la nación lidia con la destrucción de infraestructura y desplazamientos masivos, lo que afecta su posición como la economía más grande de África Oriental.

A medida que persisten las lluvias torrenciales, que provocan el desbordamiento de los ríos y el colapso de las laderas, los pronósticos predicen un empeoramiento de las condiciones a lo largo de mayo. El ministerio destacó el alto riesgo de nuevas inundaciones en áreas bajas, ribereñas y urbanas, junto con una amenaza significativa de deslizamientos de tierra y deslizamientos de tierra en regiones caracterizadas por pendientes pronunciadas y barrancos profundos.
El clima adverso también ha provocado heridos graves: al menos 164 personas resultaron heridas en medio del caos. Además, las inundaciones han obligado a más de 212.630 residentes a abandonar sus hogares, en busca de refugio del aumento de las aguas y de la inestabilidad del terreno. La destrucción se extiende por casas, carreteras y puentes, alterando la vida cotidiana y planteando graves desafíos a los esfuerzos de rescate y socorro.
